Introducción
Para todos los que se
consideran cristianos, es decir, discípulos de Jesús, es esencial conocer y comprender
los relatos de la colección de libros canónicos que se conocen como la Biblia, puesto que son la única fuente de información con respecto al cometido de Cristo en
favor de la humanidad, dentro del propósito de Dios. En palabras de Pablo, “…todas las cosas que se
escribieron, fueron escritas para nuestra instrucción, para que por
medio de la perseverancia, y por el consuelo que proviene de las Escrituras,
podamos mantener la esperanza”. (Romanos 15:4) Las Escrituras son pues mensajes
para nuestra instrucción de modo que comprendiendo por medio de ellas la
enseñanza de Cristo, demostremos conocerle, pues cómo el apóstol Juan escribió,
"Observando
su enseñanza demostramos conocerle, pero el que dice: ‘yo le conozco’, y no
la observa, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Aquel que observa su
palabra, posee el amor de Dios, vínculo de unión perfecto que nos confirma que
estamos en unión con él. Pero quien afirme que está en unión con él, debe
caminar cómo caminó él". (1Juan 2:3-6)
Para poder compartir la
misma fe que nuestros hermanos del primer siglo, emprendimos hace ya tiempo un
estudio sistemático de las Escrituras, investigando los temas históricos
relacionados con ellas, las lenguas en que fueron escritas, y los textos
redactados por los llamados ‘padres de la Iglesia’ de los siglos I, II y III.
Con el fin de progresar
en nuestra comprensión, iniciamos también la traducción de las Escrituras
Griegas o Nuevo Testamento, basándonos en los códices más antiguos disponibles,
por considerar importante que nuestra fuente no fuese una compilación de
acuerdo al criterio personal de algún experto, sino un texto completo que
hubiese sido escrito en los primeros siglos. Comenzamos con la traducción de
las cartas Apostólicas y el Apocalipsis, cosa que nos permitió ‘redescubrir’ la
‘sana doctrina’ predicada por los apóstoles de Jesús, así cómo el modo en que
los diversos grupos o congregaciones que formaban la Iglesia de Cristo, celebraban sus reuniones, unidos en una misma fe y en una misma enseñanza.
A continuación, tradujimos el Pentateuco y estamos trabajando para completar el
Nuevo Testamento y el Antiguo Testamento, siempre basándonos en los códices más
antiguos y mejor considerados.
Hay mucho que decir de
todo esto, y para poder compartir nuestro trabajo con quienes puedan estar
interesados en conocerlo, publicamos en internet la traducción que de él
resulta. Además, hemos querido también comentar algunos temas doctrinales que
constituyen principios básicos de la enseñanza transmitida en la Escritura, basándonos únicamente en las palabras de Jesús y en los escritos de los apóstoles.
Si después de leerlos,
estás de acuerdo y quieres asociarte a nuestra congregación, escríbenos y serás
bien venido.